Cáncer de Mama, Ejercicio y cáncer, Libro

10 motivos para leer el libro «Cáncer de Mama y Ejercicio Físico»

1.

El contenido es fiable y basado en la evidencia científica. La información está basada en 142 artículos científicos, enumerados en la bibliografía. 

2.

El contenido ha sido seleccionado y filtrado por la autora, doctora en Ciencias de la Salud y con conocimientos de investigación. 

3.

Está redactado usando un lenguaje sencillo. Contiene notas a pie de página donde se explican términos más técnicos y se aporta información básica para la información más detalla pueda entenderse. 

4.

El libro tiene una parte teórica y otra parte con un enfoque práctico.

5.

Ha sido redactada por una fisioterapeuta con conocimiento sobre el tema, por lo que tiene una parte educativasimilar a la que puede darse a un paciente en la consulta.  

6.

La mayoría de información que se puede encontrar sobre el ejercicio y el cáncer de mama es muy general y bastante escasa, mientras que este libro profundiza en el tema a través de más de 100 páginas. 

7.

Además del ejercicio, informa sobre los principales efectos secundarios tras el tratamiento del cáncer y que pueden interferir en una vida activa.

8. 

También derriba mitos en torno al uso del brazo y el linfedema asociado al cáncer de mama, por lo que parte del contenido será opuesto a información que puedas encontrar en otro lugar. 

9.

El texto está acompañado de tablas, esquemas y figuras para una mejor comprensión. 

10.

Y por qué no decirlo: Está escrito con las manos, pero también con el corazón. La autora lo ha escrito deseando poder ayudar a muchas pacientes que han sufrido o padecen cáncer de mama. 

ejercicio y cáncer: puedes y debes. by: Cristina Roldán jiménez

Ya puedes comprarlo aquí: https://www.amazon.es/dp/B09GZ5MSC8

Paciente oncológico

Efectos del ejercicio físico en pacientes con leucemia.

Los estudios científicos sobre los efectos del ejercicio físico en pacientes con cáncer se han centrado sobre todo en cánceres sólidos. Ya en los 80s comenzó a implementarse en pacientes con cáncer de mama, y la mayoría de los estudios que demuestran los beneficios del ejercicio se han realizado en pacientes con las localizaciones más frecuentes, como cáncer de mama, de próstata y de colon. Sin embargo, la literatura científica sobre cánceres líquidos u hematológicos, como la leucemia.

Los pacientes con leucemia, además de presentar síntomas como la fatiga, son propensos a sufrir hematomas e infecciones, lo que les conduce a niveles bajos de ejercicio.

Un reciente metaanálisis analizó el efecto del ejercicio en pacientes con leucemia aguda (mielocítica o linfoblástica) comparándolo con sujetos que realizaban el tratamiento habitual. Se analizaron 9 estudios que incluían cualquier modalidad de ejercicio en pacientes de cualquier edad y que estaban en tratamiento de inducción o terapia posterior de remisión.

Como resultado de las variables analizadas, se encontró que el ejercicio mejoró la capacidad cardiorrespiratoria, la fuerza muscular y la movilidad funcional cuando se comparaba con el grupo control. Sin embargo, no se encontró mejoras en la fatiga, la ansiedad, la depresión, la calidad de vida, el nivel de hemoglobina, hematrocitos o el índice de masa corporal.

A pesar de los hallazgos de este metaanálisis, se incluyeron pocos estudios. Se necesitan más estudios para determinar el tipo y dosis de ejercicio más efectiva para estos pacientes. Se recomienda que los pacientes con leucemia aguda hagan ejercicio para contrarrestar los efectos secundarios, pero con precaución por el riesgo de sangrado.

Fuente: Efficacy of Exercise Interventions in Patients with Acute Leukemia: A Meta-Analysis.

Enlace: https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0159966

Paciente oncológico

Ejercicio físico durante el tratamiento del cáncer

¿Puedo o puede el paciente realizar ejercicio físico mientras está bajo tratamiento oncológico?

Tras el tratamiento del cáncer, como el de mama, se produce una pérdida de fuerza muy marcada en las extremidades inferiores, que puede deberse tanto al daño en el músculo del propio tratamiento (sobre todo con antraciclinas) como al declive de los niveles de actividad física. Esto se traduce en menor capacidad para caminar, levantarse de la silla o subir escaleras. Además de la pérdida de función, el estado muscular guarda relación con la tolerancia al tratamiento, por lo que se hace indispensable mantener la masa muscular durante el tratamiento.

En este sentido, el entrenamiento de fuerza se presenta como una estrategia para contrarrestar esta pérdida en la fuerza, en la masa muscular y en la función de las pacientes. Cuando se realiza a altas intensidades (más del 85% de la capacidad máxima de la persona), se ha encontrado que produce mayores mejoras en la fuerza que en intensidades inferiores, y, en el caso de personas mayores, induce a la hipertrofia muscular, lo que sería muy interesante para mantener la masa muscular bajo el tratamiento del cáncer, aunque no se ha estudiado la seguridad y factibilidad de este tipo de entrenamiento en pacientes bajo tratamiento.

Este estudio analizó el efecto de un entrenamiento de alta intensidad en las extremidades inferiores sobre la fuerza muscular, la economía de la marcha, la masa muscular y la función en mujeres diagnosticadas con cáncer de mama a las que se les había asignado un tratamiento de cirugía (conservadora o mastectomía) y tratamiento adyuvante.

Las pacientes acudieron 2-3 semanas tras la cirugía y empezaron el programa una semana antes del tratamiento adyuvante y durante el mismo. La intervención consistió en realizar entrenamientos en las extremidades inferiores con una prensa, a una intensidad del aproximadamente 90% de 1RM (peso requerido para poder realizar sólo 1 máxima repetición de ese ejercicio) 2 veces por semana durante 12 semanas, y se comparó con un grupo control.

Ejercicio en prensa de piernas

Los resultados se pueden resumir como sigue:

  • Factibilidad y seguridad del programa: El 96% de las sesiones fueron completadas y la intensidad del protocolo fue alcanzada. No hubo efectos adversos.
  • Fuerza: Las pacientes del grupo de fuerza aumentaron su 1RM en un 20%, mientras que en el grupo control disminuyó un 9%
  • Masa muscular: Aunque no hubo diferencias entre grupos, hubo una tendencia al incremento en el grupo de ejercicio.
  • Función: El grupo de ejercicio mejoró la función en pruebas que medían gestos como caminar, levantarse de la silla y subir escaleras.

Este tipo de entrenamiento requiere menos de una hora a la semana y es costo-efectivo. Además, las pacientes alcanzaron la intensidad prescrita y tuvieron una buena tasa de cumplimiento. Por tanto, puede ser una buena opción para contrarrestar los efectos del tratamiento, aumentando la fuerza y la función durante el tratamiento adyuvante del cáncer de mama.

Estos resultados destacan también la importancia de incorporar ejercicio físico con fines terapéuticos, por lo que caminar a pesar de ser beneficioso suele ser insuficiente.

Es siempre bueno recordar que, es imprescindible una valoración previa por la fisioterapeuta antes de cualquier intervención de ejercicio, para poder garantizar la seguridad clínica. Los ejercicios siempre serán bajo supervisión sanitaria e individualizados. En el caso de estar bajo tratamiento, en fisioterapia valoramos cómo repercute este proceso en el estado físico del paciente.

Por tanto, ¿Puedo hacer ejercicio durante el tratamiento?

La respuesta es: Sí, puedes y debes, aunque con matices, por lo que es altamente recomendable el acompañamiento de un fisioterapeuta para que sea de manera individualizada y supervisada, y así poder garantizar los beneficios y la seguridad del mismo.

Fuente: Heavy Resistance Training in Breast Cancer Patients Undergoing Adjuvant Therapy. Med Sci Sports Exerc. 2020 Jun;52(6):1239-1247. doi: 10.1249/MSS.0000000000002260.

Cáncer de Mama

Tratamiento del linfedema ¿Y la función?

En muchas ocasiones, hablando con pacientes que sufren linfedema asociado al cáncer de mama, me comentan sobre todo el proceso de tratamiento que han tenido desde la aparición del mismo.

Una de las cosas que más me llaman la atención, es que dicho tratamiento está exclusivamente orientado a la disminución del volumen del brazo. Si bien resulta beneficioso para el paciente por la disminución de síntomas como la sensación de pesadez y la incomodad, además del beneficio sobre la imagen corporal, este tratamiento es principalmente pasivo.

Actualmente, se conoce que las mujeres que sufren linfedema tienen aún más afectada la función del brazo que aquellas que no lo padecen. No sólo por los síntomas, sino por una disminución de la movilidad y fuerza. Además, las pacientes con linfedema presentan más miedo al movimiento y tienden al desuso del brazo. Esto se traduce a un menor desempeño en las actividades de la vida diaria y una tendencia clara tanto al sedentarismo como a la falta de inactividad física.

Por tanto, en el abordaje de la paciente con linfedema se debe valorar la función del brazo y los niveles de actividad física, introduciendo programas de ejercicio físico terapéutico en aquellos casos que sea necesario.

Además, si no tienes linfedema pero te preocupa padecerlo, debes saber que el ejercicio con pesas supervisado no aumenta el riesgo de padecerlo ¡Ponte en manos de un fisioterapeuta! Y ABRAZA EL MOVIMIENTO