Cáncer de Mama, Paciente oncológico, Profesionales

Valoración y abordaje activo del dolor en la paciente superviviente de cáncer de mama

El pasado 22 de Octubre tuve el honor de asistir como ponente en el «I Congreso Internacional de Afrontamiento Activo en el Dolor Crónico: Memorial Miguel Ángel Galán» celebrado en Valladolid.

En esta entrada, os comparto los puntos clave de mi ponencia a modo de resumen.

Índice de la ponencia mostrando las 4 «paradas» clave en el hilo conductor de la ponencia.

A lo largo de la ponencia, compartí las respuestas a 4 preguntas clave relacionadas con la temática. Como veréis en el título de esta entrada, la ponencia se tituló «Valoración y abordaje activo del dolor en la paciente superviviente de cáncer de mama». Por lo tanto, lo primero que debemos preguntarnos es:

  1. ¿Por qué superviviente de cáncer de mama y dolor crónico?

Debemos saber que los tratamientos oncológicos producen una serie de efectos secundarios.Aunque es cierto que los efectos secundarios del tratamiento son más marcados durante la duración del mismo y justo después de su finalización, muchas pacientes van a sufrir efectos secundarios hasta años después del tratamiento e incluso padecer secuelas físicas durante el resto de sus vidas. Esto lo sabemos ya que,gracias a los avances médicos hay mayor tasa de supervivencia, los estudios se han ido centrando con el paso de los años a estudiar las características de estas pacientes

Con respecto a dolor crónico o dolor persistente, sabemos que el 30% de las supervivientes de cáncer de mama (BCS) presentan dolor hasta 10 años tras finalización tratamiento. Diferenciar entre dolor crónico o persistente de larga duración y dolor aguda en BCS es insuficiente. Es por ello, que en 2019, Laurence et al desarrollaron un algoritmo para clasificar o discriminar la predominancia del dolor en estas pacientes: de predominio nociceptivo, neuropática o de sensibilización central (este último ya lo desarrollé aquí).

Imagen de l ponencia con una diapositiva sobre la valoración de síntomas de sensibilización central. Se muestran referencias para el cuestionario CSI, su versión española, el algoritmo, valores de referencia en supervivientes de cáncer de mama y el estudio de validación.

2. ¿Qué dimensiones asociadas al dolor debo valorar?

Pues además de los síntomas de sensibilización central, otras dimensiones relacionadas con el miedo y la evitación al uso del brazo operado (por eso creé el tema ABRAZA EL MOVIMIENTO en 2019).

Diapositiva mostrando la perpetuación de mitos, en algunos casos, por los profesionales sanitarios. «El oncólogo dice que no haga ejercicio hasta que termine el tratamiento» (contenido de la diapositiva registrado)

Básicamente, se resumen en 3:

  • Kinesiofobia o miedo al movimiento. En BCS hay estudios cualitativos que localizan el miedo como una barrera para la Actividad Física. Por otro lado, estudios cuantitativos han usado escalas como la Escala Tampa de Kinesiofobia (TSK), y se conoce que además la kinesiofobia en BCS se asocia a menor función del brazo y a la presencia en linfedema.
  • Catastrofización del dolor. La catastrofización el dolor es uno de los componentes cognitivos que influyen en el dolor crónico. Uno de los instrumentos más usados para pedirla es la Pain Catastrophising Scale, que ya hemos validado en estas pacientes.
  • Conductas de miedo y evitación. El modelo de miedo-evitación inicialmente desarrollado en 1995 se basaba inicialmente en la kinesiofobia que mencionaba anteriormente y de ahí la creación del cuestionario TSK. Sin embargo, el modelo actual de miedo y evitación compromete varios constructos cognitivos, afectivos y del comportamiento. De ahí la creación del cuestionario FACS, que también hemos validado desde el grupo de investigación en español y en estas pacientes.

3. ¿En qué afecta a la paciente el dolor crónico y sus dimensiones asociadas?

Hay numerosos estudios al respecto. Entre ellos, nosotros publicamos un artículo científico en el que mostramos que la fuerza, los síntomas de sensiblilización central y las conductas de miedo y evitación, explican en un 45% la variabilidad que pueden presentar las pacientes con cáncer de mama en la función de la extremidad superior.

4. ¿Por qué abordaje activo para el dolor en la paciente supeviviente de cáncer de mama?

En el 2019, las guias ACSM clasificaron los síntomas o secuelas físicas en supervivientes de cáncer según la evidencia para una prescripción siguiendo la fórmula FIIT. (frecuencia, intensidad, tipo y tiempo). Como se puede observar, el dolor es una de las variables para las que no existe una evidencia sólida para recomendar una dosis de prescripción. Concretamente, los autores comentaron que el dolor era de tipo no específico e incluido como una variable secundaria, por lo que se limita la interpretación de los mismos. Por tanto, no es la variable más estudiada en el cáncer de mama, La evidencia que mas destaca dentro del dolor es para las atralgias producidas por los inhibidores de la aromatasa.

Evidencia del ejercicio sobre los efectos secundarios en los pacientes supervivientes de cáncer (en general) siguiendo la fórmula FITT (Frecuencia, Intensidad, Tipo y Tiempo).

En cuanto a las dimensiones que ya os he mencionado, de manera reciente hemos publicado un estudio de intervención que muestra los beneficios de un programa de ejercicio en los síntomas de sensibilización central y conductas de miedo y evitación en estas pacientes.

¿Y cómo interpreto todo esto para mi práctica clínica?

¿Cómo valoro el dolor crónico y el efecto de la intervención en el paciente con cáncer de mama? Distinguir entre la presencia de un constructor y la predominancia del mismo (contenido de la diapositiva registrado)

Gracias a la investigación contamos con herramientas como cuestionarios para medir dimensiones asociadas al dolor crónico (síntomas de sensibilización central, catastrofismo, conductas de miedo y evitación…). A pesar de que estos cuestionarios cuentan con puntos de corte para determinar la presencia de un constructor, ya os he mencionado que debemos hablar de predominio. Y más allá del predominio, debemos ser conscientes de la complejidad humana. Los cuestionarios nos facilitan acercarnos a la realidad del paciente, pero sólo estamos midiendo la manifestación de un conjunto de elementos que se dan de manera única en cada paciente. Valoremos con perspectiva.

¿Cómo valoro el dolor crónico y el efecto de la intervención en el paciente con cáncer de mama? Esfera representando la complejidad del paciente, y lupas representando lo que alcanzamos a medir o conocer con un cuestionario (contenido de la diapositiva registrado)

Gracias por leer hasta aquí. Si te ha gustado, te animo a que lo compartas. Y si quieres saber un poco más, te recomiendo este libro que escribí para pacientes con cáncer de mama.

¿Llegaste aquí por casualidad? Te animo a que me sigas

Cáncer de Mama, Libro

Libro como inspiración para crear un «Dragon Boat»

En mi visita a Valladolid (I Congreso Internacional del Afrontamiento Activo del Dolor crónico) tuve el gusto de conocer a Nachi, una paciente a la que mi libro le sirvió de inspiración para crear el “Dragon Boat BCS Vallkirias Pisuerga”.

Lo cierto es que tuve el gusto de hablar extendidamente con ella, pero aún así me faltan palabras para describir lo que me enriquece el corazón lo que ha hecho esta persona y su reconocimiento al libro #Cáncerdemamayejerciciofísico 

Es un libro que escribí a partir del 2018 y lo terminé en 2 años. Lo hice poco a poco, en findes de semana, en tiempos de “descanso” mientras me preguntaba si alguien alguna vez lo leería o le serviría. Pero siempre me ponía delante del ordenador y me decía “con que le ayude a mejorar un poquito su vida a alguien, habrá merecido la pena” y fantaseaba con que eso ocurriera (Debo confesar que igualmente disfruté y aprendí mucho del tiempo dedicado al libro).

Desde que lo publiqué en septiembre del 2021, estoy en una nube viendo todas las personas que me escriben indicando cómo les ha ayudado: Buscan información sobre cómo estar activas durante el tratamiento, no dejan de hacer ejercicio y se sienten mejor, buscan a un fisioterapeuta,… y sobre todo cómo #fisioterapeutas lo habéis comprado para ayudar a vuestros pacientes y así mismo recomendarlo. De hecho, fue Abel quien se lo recomendó a Nachi, y surgió la magia. Aquí debo recalcar que el libro inspiró estando en muuuy buenas manos.

Un año más tarde, se me dibuja una sonrisa cada vez que veo al Equipo de Vallkirias Pisuerga remando y promoviendo la actividad física. Si eres de Valladolid, pásate por su perfil; y si eres de otra ciudad, busca si hay actividades para pacientes de cáncer de mama ¡¡O crea una como Nachi !! Es un gran ejemplo. 

En la forma que más te guste o que se adapte a ti, #abrazaelmovimiento 

Ejercicio y cáncer, Media, Paciente oncológico

Entrevista de radio en «Fisioterapia Responde»: Ejercicio Físico Terapéutico

El 4 de Marzo del 2021 tuve el gusto de poder colaborar con una breve entrevista en el programa de «Fisioterapia Responde» en Onda Capital (Sevilla).

El tema del programa era las líneas rojas entre el ejercicio físico para la población general y cuando el ejercicio persigue fines terapéuticos y es denominado «Ejercicio Físico Terapéutico».

En este programa, varias compañeras fisioterapeutas recalcan esta diferencia. Concretamente, yo hago una breve aportación sobre el minuto 16 para marcar esas líneas rojas en el ámbito de la oncología.

Al final del post os dejo el enlace para su reproducción.

¡Gracias a Andrea y a Montse por la invitación!

https://www.ivoox.com/player_ej_66360113_6_1.html

Paciente oncológico

La paciente con cáncer de ovario

Esta publicación la he con el ánimo de más de visibilidad al cáncer de ovario, ya que, a pesar de su incidencia, la investigación sobre la capacidad funcional de estas pacientes y el efecto del ejercicio es menos extensa y conocida que en cánceres de otras localizaciones.

El cáncer de ovario es el séptimo más diagnosticado en mujeres, y el más común de los cánceres ginecológicos. Debido a que la naturaleza de los síntomas no es específica y a la falta de test de screening efectivos, entre el 70-75% de las mujeres que reciben este diagnóstico lo hacen en un estadio avanzado de la enfermedad.

Al igual que el resto de pacientes oncológicos, las mujeres con cáncer de ovario padecen una serie de síntomas y efectos secundarios, tales como la fatiga, dolor, pérdida del apetito, estreñimiento, diarrea, náuseas, vómitos y disnea, molestias abdominales (dolor, hinchazón, calambres e indigestión), insomnio, neuropatía, disfunción sexual, el aumento de peso y la pérdida de peso. Afecciones psicológicas como la ansiedad y la depresión se da entre un 20% de las pacientes. Algunos tratamientos pueden ocasionar hipertensión, proteinuria, complicaciones de cicatrización de heridas, episodios trombóticos y perforación gastrointestinal.

Además de los efectos secundarios, pueden presentar comorbilidades como hipertensión, artritis, hipercolesterolemia, alteraciones del tiroides y problemas músculo-esqueléticos. A su vez, esto es más frecuente en pacientes obesas, como son el 15-30% de estas pacientes.

Como podrás imaginar, gran parte de estos efectos secundarios y comorbilidades afectan negativamente a su calidad de vida y suponen una barrera para el ejercicio. Y no sólo durante la enfermedad o el tratamiento, ya que estos efectos secundarios se pueden dar hasta en un 20% de las supervivientes libres de enfermedad.

Aunque el estudio del efecto tanto de la actividad física como del ejercicio físico no es tan conocido como en otros cánceres, se sabe que aquellas pacientes de cáncer de ovario que informan tener un deterioro funcional, presentan menos niveles de actividad física, mayores comorbilidades, fatiga, neuropatía periférica y un aumento de los trastornos psicológicos. Por tanto, se hace necesario la inclusión de estas pacientes en programas de fisioterapia orientados a mantener y/o mejorar la función, manejar los efectos secundarios y facilitar mayores niveles de actividad física en estas pacientes.

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Fuente: A Physiological Profile of Ovarian Cancer Survivors to Inform Tailored Exercise Interventions and the Development of Exercise Oncology Guidelines