Ejercicio y cáncer, Media, Paciente oncológico

Entrevista de radio en «Fisioterapia Responde»: Ejercicio Físico Terapéutico

El 4 de Marzo del 2021 tuve el gusto de poder colaborar con una breve entrevista en el programa de «Fisioterapia Responde» en Onda Capital (Sevilla).

El tema del programa era las líneas rojas entre el ejercicio físico para la población general y cuando el ejercicio persigue fines terapéuticos y es denominado «Ejercicio Físico Terapéutico».

En este programa, varias compañeras fisioterapeutas recalcan esta diferencia. Concretamente, yo hago una breve aportación sobre el minuto 16 para marcar esas líneas rojas en el ámbito de la oncología.

Al final del post os dejo el enlace para su reproducción.

¡Gracias a Andrea y a Montse por la invitación!

https://www.ivoox.com/player_ej_66360113_6_1.html

Paciente oncológico

La paciente con cáncer de ovario

Esta publicación la he con el ánimo de más de visibilidad al cáncer de ovario, ya que, a pesar de su incidencia, la investigación sobre la capacidad funcional de estas pacientes y el efecto del ejercicio es menos extensa y conocida que en cánceres de otras localizaciones.

El cáncer de ovario es el séptimo más diagnosticado en mujeres, y el más común de los cánceres ginecológicos. Debido a que la naturaleza de los síntomas no es específica y a la falta de test de screening efectivos, entre el 70-75% de las mujeres que reciben este diagnóstico lo hacen en un estadio avanzado de la enfermedad.

Al igual que el resto de pacientes oncológicos, las mujeres con cáncer de ovario padecen una serie de síntomas y efectos secundarios, tales como la fatiga, dolor, pérdida del apetito, estreñimiento, diarrea, náuseas, vómitos y disnea, molestias abdominales (dolor, hinchazón, calambres e indigestión), insomnio, neuropatía, disfunción sexual, el aumento de peso y la pérdida de peso. Afecciones psicológicas como la ansiedad y la depresión se da entre un 20% de las pacientes. Algunos tratamientos pueden ocasionar hipertensión, proteinuria, complicaciones de cicatrización de heridas, episodios trombóticos y perforación gastrointestinal.

Además de los efectos secundarios, pueden presentar comorbilidades como hipertensión, artritis, hipercolesterolemia, alteraciones del tiroides y problemas músculo-esqueléticos. A su vez, esto es más frecuente en pacientes obesas, como son el 15-30% de estas pacientes.

Como podrás imaginar, gran parte de estos efectos secundarios y comorbilidades afectan negativamente a su calidad de vida y suponen una barrera para el ejercicio. Y no sólo durante la enfermedad o el tratamiento, ya que estos efectos secundarios se pueden dar hasta en un 20% de las supervivientes libres de enfermedad.

Aunque el estudio del efecto tanto de la actividad física como del ejercicio físico no es tan conocido como en otros cánceres, se sabe que aquellas pacientes de cáncer de ovario que informan tener un deterioro funcional, presentan menos niveles de actividad física, mayores comorbilidades, fatiga, neuropatía periférica y un aumento de los trastornos psicológicos. Por tanto, se hace necesario la inclusión de estas pacientes en programas de fisioterapia orientados a mantener y/o mejorar la función, manejar los efectos secundarios y facilitar mayores niveles de actividad física en estas pacientes.

Si te ha gustado o crees que esta información puede ser de interés ¡Comparte!

Fuente: A Physiological Profile of Ovarian Cancer Survivors to Inform Tailored Exercise Interventions and the Development of Exercise Oncology Guidelines

Cáncer de Mama

Uso el brazo, pero sin abusar

Tras sufrir un cáncer de mama, es muy común la falta de función del brazo del lado afecto, y por tanto, es algo que los fisioterapeutas debemos valorar. Durante la entrevista clínica con pacientes, con frecuencia nos indican que USAN EL BRAZO PERO SIN ABUSAR.

-Fisioterapeuta: ¿Usa usted el brazo?

– Paciente: Sí, pero sin abusar.

Y me pregunto yo: ¿Desde cuándo usar una parte de tu cuerpo es abusar de ella? Entiendo perfectamente que esa respuesta se refiere a un uso excesivo del brazo, pero entendamos también qué alberga esa respuesta:

Tras el tratamiento del cáncer de mama (sobre todo si se incluye cirugía), se produce una pérdida de la función del brazo: Menos movilidad, menos fuerza, incluso aparición de linfedema. Todo esto conduce a no poder realizar las actividades de la vida diaria como lo hacías con anterioridad. Ante estas condiciones, cualquier cosa que podamos realizar (desde sujetar un volante hasta coger una botella) puede suponer tener el brazo en un estado más óptimo que el que tienes actualmente.

Dicho esto, la clave no está en no dar por echo esa nueva normalidad: Si con fregar el suelo te molesta el brazo, si realizar tareas conlleva asumir que luego te vas a encontrar mal, si tras 20 minutos con los brazos al volante no puedes más, etc, cualquier cosa que sea más exigente te supondrá un exceso de actividad para tu estado físico actual, o como dirías «has abusado del brazo».

La clave está en poco a poco ir ganando fuerza, y en la mayoría de los casos:

a) desconoces que esto es posible y/o tienes miedo

b) tu propio estado físico y secuelas te impide avanzar

c) te sientes perdida sobre cómo comenzar.

Todo esto es aún más complicado cuando padeces de linfedema o sientes que estás en riesgo de padecerlo. Por eso mismo, como ya comentamos en otro post, la figura del fisioterapeuta es indispensable para guiarte en todo este proceso.

Del brazo NO se abusa, el brazo se USA.

Solamente quizás haya que reaprender a usarlo conociendo el por qué de tu estado y cómo revertirlo, hasta que progresivamente recupere su función o gran parte de ella, dependiendo de cada persona.

El brazo, al igual que el resto de nuestro cuerpo, es parte de ti, está para servirte. Y tú debes cuidarlo. Cuidarlo no es sobreprotegerlo, sino entender su proceso de recuperación y avanzar con conocimiento y seguridad.

Y nunca, nunca lo olvides:

#ABRAZAELMOVIMIENTO

Salud General

Es normal ¿Pero es modificable?

Con mayor frecuencia de la que nos gustaría, nos encontramos con pacientes a los cuales les han dicho que su situación (función, síntoma, alteración de algún sistema, consecuencia de tratamiento o accidente, etc) ES NORMAL.

Si algún fisioterapeuta lee esto, seguramente esté recordando todas esas veces en las que ha visto pacientes con su vida limitada porque con asumir una normalidad, le estaban indicando que debía conformarse con una situación que era (totalmente o en parte) reversible si se trata con fisioterapia, la gran olvidada.

Evidentemente, es normal que duela el hombro si has sufrido un desgarro, es normal que te pueda doler el tobillo si sufres un traumatismo, es normal que no puedas hacer casi nada después de una operación o un proceso oncológico. Pero lo importante es preguntarnos si esa NORMALIDAD ES MODIFICABLE, si podemos revertir ese estado físico, función o síntoma actual.

Por ejemplo, es habitual que a un paciente tras sufrir un cáncer le digan que es normal que se canse pronto y que su actividad física se vea limitada a actividades muy suaves ¿Pero significa esto que debe permanecer en ese estado para siempre y lidiar con esa secuela para el resto de su vida? Si bien es cierto que los tratamientos oncológicos producen efectos adversos tales como la fatiga, existe una mejora, cuyo margen variará dependiendo de cada caso.

Las fisioterapeutas realizamos una valoración del paciente, desde aquel que ha sufrido un ictus hasta un accidente laboral, para determinar qué es posible mejorar y realizar el tratamiento más adecuado para cada caso.

En resumen, asume tu normalidad como tu normalidad de hoy, pero debes conocer que la fisioterapia te puede ayudar a revertir ese estado para transformar tu normalidad de mañana.

Si has pasado o estás atravesando una enfermedad, lesión, período de hospitalización, intervención quirúrgica, etc. Antes de asumir tu «nueva normalidad», acude al fisioterapeuta, el profesional sanitario experto en el movimiento que te podrá valorar y tratar, derivando también a otros profesionales (terapeutas ocupacionales, psicólogos, nutricionistas, etc) cuando sea necesario.