Paciente oncológico

10 cosas sobre la fatiga relacionada con el cáncer.

En este nuevo post os resumo 10 puntos claves sobre el tipo de fatiga que sufren los pacientes oncológicos, desde el inicio de la enfermedad hasta incluso años después de la curación. ¿Qué hay detrás de este tipo de cansancio, en qué se diferencia del cansancio normal y a qué se debe?

Vamos allá.

  1. Definición.

La fatiga relacionada con el cáncer (en inglés, Cancer Related Fatigue, CRF) se define como una sensación agotadora, persistente y subjetiva de cansancio o agotamiento físico, emocional y/o cognitivo. Por tanto, cuando hablamos de fatiga relacionada con el cáncer, no nos referimos estrictamente al ámbito físico de la persona.

2. ¿En qué se diferencia del cansancio que experimentan las personas sanas?

No es proporcional a la actividad que se haya realizado previamente, y es mucho más marcada, por lo que interfiere en la vida de quien lo padece. Es decir, una persona sana puede sentirse cansada después de alguna actividad física y/o mental, y ese cansancio será mayor cuanto más intensa haya sido la actividad. Sin embargo, el paciente con cáncer puede sentirse cansado sin haber realizado ninguna actividad. Y lo que es más, ese nivel de cansancio no será mayor por haber realizado más actividad previamente. Además, la sensación de cansancio es más marcada, y por tanto es más limitante.

3. Prevalencia ¿Cuántas personas la padecen?

Un alto porcentaje de pacientes. De hecho, es uno de los síntomas más frecuentes. Se calcula que un 70% de los pacientes con cáncer y hasta un 30% una vez superada la enfermedad. Los niveles de fatiga moderada se estima entre el 30-60%, mientras que niveles más severos de fatiga se encuentra en un 7-52% de los pacientes.

4. ¿A qué se debe?

Su etiología u origen no está del todo clara y se barajan varias hipótesis. En la actualidad, se cree que es multifactorial. Es decir, muchos factores intervienen en ella. Entre los mecanismos biológicos que pueden influir en ella, la hipótesis más aceptada es la de la inflamación. Según esta teoría, las sustancias proinflamatorias como las citoquinas de la periferia mandan señal al cerebro conduciendo a la fatiga. A su vez, estas citoquinas estarían reguladas por procesos neurales, neuroendocrinos e inmunes.

5. Es muy compleja

Como comentaba en el punto 4, la patobiología es compleja y se cree que es causada por una cascada de eventos que resultan en la producción de citocinas proinflamatorias, pero también otros procesos tales como la disfunción de activación hipotalámica-pituitaria-adrenal (HPA), la desregulación metabólica y / o endocrina , la interrupción del ritmo circadiano y anormalidades de la función neuromuscular.

En un lenguaje no médico: Hay muchos factores y mecanismos del cuerpo humano que se relacionan con la fatiga (y a su vez entre ellos mismos) y que pueden influir en la misma. Al fin y al cabo, separamos los sistemas del cuerpo humano para explicarlos y entenderlos, pero todos ellos están unidos y es imposible separar unos de otros cuando es estudian.

6. Trayectoria Individual.

Cuando se estudia esta fatiga en los pacientes, se ha observado que hay pacientes que tienen niveles de fatiga baja, media o alta. A su vez, estos niveles de fatiga pueden seguir distintas trayectorias. Por ejemplo, hay pacientes que tienen niveles de fatiga bajos que aumentan con el tiempo y también lo contrario; pacientes con niveles de fatiga más altos que se van incrementando.

7. Factores influyentes: «Las 3 P».

Estas diferencias individuales en la fatiga se deben a:

  • Factores predisponentes: Son características que estaban presentes antes de la experiencia del cáncer. Por ejemplo, hay estudios que demuestran que haber sufrido adversidad infantil predice mejor la fatiga que otras variables biológicas (Curioso, Verdad?)
  • Factores precipitantes: condiciones que desencadenan la aparición de los síntomas. Por ejemplo, el tratamiento.
  • Factores perpetuantes: Contribuyen al mantenimiento de los síntomas a lo largo del tiempo. Por ejemplo, las alteraciones del sueño.

8. Factores de riesgo psicológicos.

Entre los factores psicológicos que predisponen a un paciente a padecer fatiga encontramos la adversidad infantil, la historia previa de depresión, rasgos de ansiedad y la soledad. La relación entre estos factores con la fatiga es muy compleja. Por ejemplo, la fatiga es un síntoma de la depresión, pero la depresión también puede producir fatiga; la soledad predispone a la fatiga, pero la fatiga también puede precipitar sentimientos de aislamiento social. A su vez, todos los factores psicológicos interactúan con los factores biológicos del punto 5.

9. Factores físicos.

En el paciente oncológico hay un desancodicionamiento físico. Por un lado, hay una reducción de la capacidad para consumir oxígeno debido al tratamiento, la inactividad física y la edad (en aquellos pacientes de edad avanzada). Por otro lado, hay disminución de la función muscular, que se ve favorecida por el sedentarismo, aunque también hay un desgaste muscular debido a la inflamación producida por factores tumorales, así como daño en la estructura muscular debido al tratamiento. Todo esto conduce a una alteración de la producción de energía por el músculo.

10. El ejercicio físico terapéutico como tratamiento.

Del punto anterior se puede deducir que el ejercicio físico, la actividad física y la interrumpción del sedentarismo es beneficioso. De hecho, un metaanalisis realizado en el 2017 comparó comparó los efectos sobre la fatiga de las 4 intervenciones más empleadas para el tratamiento de la misma:

  1. Ejercicio Físico
  2. Psicológicas
  3. Ejercicio + psicológicas
  4. Farmacológicas

Aunque todas ellas producen mejoras, el ejercicio era la intervención que más mejora producía. La efectividad del ejercicio no se relaciono con el tipo de ejercicio usado (aeróbico, de fuerza, o una combinación de ambos).

¿Quieres saber más? Fuentes biliográficas:

Muscle dysfunction in cancer patients

The Biology of Cancer-Related Fatigue: A Review of the Literature

Comparison of Pharmaceutical, Psychological, and Exercise Treatments for Cancer-Related Fatigue: A Meta-analysis.

Cancer-related fatigue stratification system based on patient-reported outcomes and objective outcomes: A cancer-related fatigue ambulatory index.

IG: https://www.instagram.com/p/B_A-_oaIJYF/

Media

Podcast-Oncología cuéntame

Desde el podcast de Oncología Cuéntame me hicieron una entrevista. El audio puede reproducirse en el siguiente enlace:

Enlace: https://oncologiacuentame.com/linfedema/

En ella, hablo sobre qué es el ejercicio con fines de tratamiento en el paciente oncológico y por qué las mujeres que han sido operadas de cáncer de mama pueden y deben hacer ejercicio para obtener beneficios.

Me hizo especial ilusión que contaran conmigo, ya que es un podcast dedicado al paciente oncológico y el cual suelo escuchar para aprender conceptos generales que siempre pueden necesitar los pacientes. Y sobre todo, recomiendo el podcast a todo el mundo.

Desde que se publicó hace tan sólo un mes (Febrero del 2020) personas de todos los rincones de España han contactado conmigo para comunicarme que les ha sido útil, tanto a nivel personal como para sus pacientes.

Gracias a todos por el feedback y gracias a Maria José de Oncología Cuéntame por hacer de altavoz para romper el mito entre el ejercicio y el linfedema y durante el cáncer de mama.

Ejercicio y cáncer, Paciente oncológico

5 cosas que sabemos sobre el cáncer en 2020…

  1. Incidencia actual.

Se estima 1.806.590 nuevos diagnósticos y 606.520 muertes relacionadas con el cáncer durante el 2020 sólo en Estados Unidos. La estimación de nuevos casos para España durante este año es de 277.394.

2. En el futuro…

Si en el año 2018 hubo 18,1 millones de diagnósticos en todo el mundo, se estima que para 2040, los diagnósticos habrán aumentado hasta alcanzar los 29,5 millones al año. Esto supone un incremento del 63.1%.

3. Localizaciones más comunes

A nivel mundial, los 4 tumores que se diagnostican con más frecuencia son pulmón, mama, colorrecto y próstata. Por ejemplo, se estiman 30.068 diagnósticos de cáncer de colon y 32.953 diagnósticos de cáncer de mama en España.

4. Factores de riesgo

Hay factores que aumentan el riesgo de padecer cáncer, como la edad (envejecimiento) y la contaminación ambiental, sobre la que no podemos influir como personas. Sin embargo, hay otros factores relacionados con el estilo de vida que sí podemos modificar: el tabaco, el alcohol, la obesidad y el SEDENTARISMO. Por ejemplo, a nivel mundial se estima que la obesidad es la responsable de 450.000 nuevos diagnósticos anuales.

5. Supervivencia

Las tasas de supervivencia tienen una tendencia a aumentar. Es decir, gracias a los avances en la detección y tratamiento del cáncer, cada vez más pacientes logran sobrevivir a esta enfermedad. Esto supone un gran reto social, ya que esto también se traduce a pacientes que deben afrontar una serie de efectos secundarios que deben ser contemplados por la el sistema sanitario.

…y 5 cosas sobre ejercicio y cáncer (que sabemos en 2020).

  1. Evidencia científica aplastante.

El número de ensayos clínicos aleatorizados estudiando el efecto del ejercicio en pacientes oncológicos ha aumentado en un 281% entre los años 2010 y 2018.

2. Cantidad recomendada.

Los pacientes que hayan superado un cáncer deben realizar ejercicio aeróbico y de fuerza a una intensidad moderada. Este ejercicio debe ser realizado al menos 3 veces por semana y 12 semanas para notar la mejora en algunos síntomas. Bajo esta recomendación general, también de indica que la DOSIS adecuada para cada paciente se consigue a través de una valoración y de manera individualizada.

3. Efectos del ejercicio.

La eficacia terapéutica del ejercicio con mayor evidencia científica y sobre la que se conoce más a qué dosis trabajar para producir mejoras son la ansiedad, los síntomas depresivos, la fatiga o cansancio, la calidad de vida, el linfedema y la función física, seguidos por la salud ósea y la calidad del sueño.

4. Parte del tratamiento.

El ejercicio físico es tan importante que se les recomienda a los oncólogos que valoren si sus pacientes hacen ejercicio, y derivar a fisioterapia cuando sea necesario (más info aquí).

5. Lo que te mueves en el día cuenta.

Detrás de la recomendación general sobre ejercicio físico, se sabe que la actividad física (lo que te mueves durante el día) tiene un efecto protector ante el cáncer. Además, ya se ha demostrado que el tiempo que se permanece sentado aumenta el riesgo de algunos cánceres, como colon, endometrio y pulmón.

Fuentes:

1. Patel AV, Friedenreich CM, Moore SC, Hayes SC, Silver JK, Campbell KL, et al. American College of Sports Medicine Roundtable Report on Physical Activity, Sedentary Behavior, and Cancer Prevention and Control. Med Sci Sports Exerc. noviembre de 2019;51(11):2391-402.

2. Campbell KL, Winters-Stone KM, Wiskemann J, May AM, Schwartz AL, Courneya KS, et al. Exercise Guidelines for Cancer Survivors: Consensus Statement from International Multidisciplinary Roundtable. Med Sci Sports Exerc. noviembre de 2019;51(11):2375-90.

3. Schmitz KH, Campbell AM, Stuiver MM, Pinto BM, Schwartz AL, Morris GS, et al. Exercise is medicine in oncology: Engaging clinicians to help patients move through cancer. CA Cancer J Clin. 16 de octubre de 2019;

4. Siegel, R.L., Miller, K.D. and Jemal, A. (2020), Cancer statistics, 2020. CA A Cancer J Clin, 70: 7-30. doi:10.3322/caac.21590

5. Informe “Las cifras del cáncer en España 2020”. SEOM. Disponible en: https://seom.org/dmcancer/cifras-del-cancer/

Cáncer de Mama

¿Por qué caminar no es suficiente tras un cáncer de mama?

Caminar aporta múltiples beneficios en la población general. De hecho, la Organización Mundial de la Salud recomienda un mínimo de 10.000 pasos al día. Pero esta recomendación no es más que una pauta general para que el movimiento forme parte de nuestras vidas, ya que el ser humano está diseñado para caminar, moverse, y desplazarse.

En la mayoría de ocasiones, tras el diagnóstico de un cáncer de mama, se le insta a las pacientes a que caminen. Caminar es beneficioso, ya que se ha demostrado que caminar a determinada intensidad mejora la calidad de vida, la fatiga, la salud mental, la calidad del sueño y la capacidad cardiovascular en pacientes que han padecido cáncer de mama. Por lo que si ya caminas… ¡Sigue haciéndolo!

Sin embargo, el ejercicio obtiene mejoras en aquello que se trabaja. Por ejemplo, no vamos a conseguir aumentar la función del brazo operado caminando (Puedes leer más sobre cómo mejorar el brazo aquí).

Ya se sabe que evitar coger pesos para prevenir la aparición del linfedema es todo un mito (para más información, te recomiendo esta entrada), así que un estudio reciente comparó los efectos de caminar con ejercicios de fuerza y cardiovascular a alta inensidad. Te lo explico a continuación:

Pacientes que estaban bajo tratamiento con quimioterapia, que habían sido operadas de cáncer de mama hace 6-9 semanas y que eran inactivas físicamente fueron divididas en 2 grupos: El grupo de ejercicio, que realizaba ejercicio cardiovascular y de fuerza de ALTA INTENSIDAD, incluyendo pesas en los brazos; y el grupo que caminaba a una intensidad personalizada y con un seguimiento para que alcanzara la recomendación general de 10.000 pasos al día.

Como resultado, el grupo que realizó ejercicio de alta intensidad mostró un aumento de la fuerza en un 17%-7%, mientras que el grupo que camina sólo la aumentó en un 3%. Esto muestra que el ejercicio con fines terapéuticos en el brazo preserva o aumenta el pérdida de masa muscular que se produce por la quimioterapia. Además, el grupo de ejercicio mostró una mayor reducción de los síntomas en pecho y brazo ocasionados por el linfedema. Y como en otros estudios, los cambios producidos en el líquido corporal relacionado con el linfedema (líquido extracelular) fue similar en los dos grupos.

Por lo tanto, para ganar fuerza o evitar su pérdida durante tratamientos como la quimioterapia, tanto caminar como hacer ejercicio intenso incluyendo trabajo de fuerza son tus aliados ¡No dejes atrás ninguno! Si no sabes cómo comenzar, acude a un fisioterapeuta.

Fuente:

Heavy-load resistance exercise during chemotherapy in physically inactive breast cancer survivors at risk for lymphedema: a randomized trial. Acta Oncologica,Volumen 58, 2019.
Link: https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/0284186X.2019.1643916