Cáncer de Mama, Ejercicio y cáncer, Libro

Publicación de mi libro «Cáncer de Mama y Ejercicio Físico»

Es para mí un placer poder anunciar que mi primer libro «Cáncer de Mama y Ejercicio Físico» ya está disponible en Amazon (España, y poco a poco estará disponible en el resto de mundo).

Desde pequeña me decía a mí misma que escribiría un libro, y a pesar de ser un pensamiento que me he repetido hasta ahora, aún no me creo que esté escribiendo estas líneas. No sé sobre qué escribiría el libro ni por qué, pero siempre era una idea recurrente en mi cabeza. Ni en mis mejores sueños hubiera imaginado que sería como fisioterapeuta y doctora, y escrito para pacientes oncológicos.

El libro “Cáncer de mama y ejercicio físico” nace de mi pasión por compartir lo que aprendo, y del afán de poder llegar a más personas. Los tres pilares fundamentales de la fisioterapia son el ejercicio, la terapia manual y la educación. Esta última es menos visible pero no menos importante, ya que tanto pacientes como fisioterapeutas me entenderán cuando escribo que, en consulta el paciente entra por la puerta con sus creencias, sus ideas sobre qué le ocurre y por qué le ocurre. Muchas veces por lo que le cuenta su entorno o incluso otros profesionales, que puede no ser del todo cierto o esta basado en mitos que se perpetúan. La información es aún más marcada más en la era del conocimiento, donde a punta de dedo podemos buscar en internet información sobre cualquier tema sacando el móvil del bolsillo.

En el caso del paciente oncológico, con el diagnóstico del cáncer y su tratamiento, se va a experimental multitud de cambios físicos, como síntomas y pérdida de función. Y especialmente en el caso del paciente con cáncer de mama y tras la cirugía, existe la creencia de que el ejercicio no es bueno, o que es perjudicial volver a usar el brazo que se ha operado, ya que puede desembocar en el desarrollo de un linfedema o el empeoramiento del mismo.

A través de este libro, invito a las pacientes con cáncer de mama a que sean activas y hagan ejercicio. Para ello, explico los principales efectos secundarios derivados del tratamiento y cómo el ejercicio y una vida activa puede atenuar los síntomas y mejorar la salud. Y aunque está dirigido a pacientes, estoy segura de que también podrá ayudar a muchos profesionales sanitarios (fisioterapeutas, médicos, enfermeros, terapeutas ocupacionales, psicólogos,…) que quieran conocer más sobre el tema y también poder hablar con información actualizada a sus pacientes.

El libro “Cáncer de mama y ejercicio físico” ha sido escrito desde el conocimiento científico y desde la experiencia, pero también desde el corazón: Es un libro autopublicado, sin ayuda de ninguna editorial.  Como lees: teclado, pantalla, mucho tesón y subida a internet.

En resumen, lo he escrito para ti. Si lo quieres, está disponible aquí.

“Cáncer de mama y ejercicio físico: Todo lo que necesitas saber explicado por una fisioterapeuta y basado en la evidencia científica actual”

Cáncer de Mama

Uso el brazo, pero sin abusar

Tras sufrir un cáncer de mama, es muy común la falta de función del brazo del lado afecto, y por tanto, es algo que los fisioterapeutas debemos valorar. Durante la entrevista clínica con pacientes, con frecuencia nos indican que USAN EL BRAZO PERO SIN ABUSAR.

-Fisioterapeuta: ¿Usa usted el brazo?

– Paciente: Sí, pero sin abusar.

Y me pregunto yo: ¿Desde cuándo usar una parte de tu cuerpo es abusar de ella? Entiendo perfectamente que esa respuesta se refiere a un uso excesivo del brazo, pero entendamos también qué alberga esa respuesta:

Tras el tratamiento del cáncer de mama (sobre todo si se incluye cirugía), se produce una pérdida de la función del brazo: Menos movilidad, menos fuerza, incluso aparición de linfedema. Todo esto conduce a no poder realizar las actividades de la vida diaria como lo hacías con anterioridad. Ante estas condiciones, cualquier cosa que podamos realizar (desde sujetar un volante hasta coger una botella) puede suponer tener el brazo en un estado más óptimo que el que tienes actualmente.

Dicho esto, la clave no está en no dar por echo esa nueva normalidad: Si con fregar el suelo te molesta el brazo, si realizar tareas conlleva asumir que luego te vas a encontrar mal, si tras 20 minutos con los brazos al volante no puedes más, etc, cualquier cosa que sea más exigente te supondrá un exceso de actividad para tu estado físico actual, o como dirías «has abusado del brazo».

La clave está en poco a poco ir ganando fuerza, y en la mayoría de los casos:

a) desconoces que esto es posible y/o tienes miedo

b) tu propio estado físico y secuelas te impide avanzar

c) te sientes perdida sobre cómo comenzar.

Todo esto es aún más complicado cuando padeces de linfedema o sientes que estás en riesgo de padecerlo. Por eso mismo, como ya comentamos en otro post, la figura del fisioterapeuta es indispensable para guiarte en todo este proceso.

Del brazo NO se abusa, el brazo se USA.

Solamente quizás haya que reaprender a usarlo conociendo el por qué de tu estado y cómo revertirlo, hasta que progresivamente recupere su función o gran parte de ella, dependiendo de cada persona.

El brazo, al igual que el resto de nuestro cuerpo, es parte de ti, está para servirte. Y tú debes cuidarlo. Cuidarlo no es sobreprotegerlo, sino entender su proceso de recuperación y avanzar con conocimiento y seguridad.

Y nunca, nunca lo olvides:

#ABRAZAELMOVIMIENTO