Oncología, Profesionales

Para oncólogos: Cuándo derivar a fisioterapia.

Falta de actividad física en pacientes oncológicos.

La mayor parte de los pacientes oncológicos, tanto durante la enfermedad como en la etapa de supervivencia, se encuentran inactivos y no llegan a los requerimientos mínimos de actividad física. Aunque esta inactividad viene dada por muchos factores, cabe destacar la falta de recomendación por parte del oncólogo.  De hecho, se estima solamente que entre un 19% y un 23% de los oncólogos derivan a programas de ejercicio. Esta falta de derivación se debe a diversas causas, entre las cuales se encuentra: el posible desconocimiento sobre el valor potencial de los efectos del ejercicio en pacientes oncológicos, la creencia de que derivar a un programa de ejercicios no están dentro de sus competencias, la necesidad de conocer y desarrollar habilidad para la derivación, así como la incertidumbre sobre la seguridad o idoneidad del ejercicio para determinado paciente.

¿Qué hacer para que el paciente oncológico realice ejercicio con seguridad?

Con el fin de eliminar estas barreras, el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM) ha creado la iniciativa “El ejercicio es medicina” (Exercise is medicine), en la que se indican a los oncólogos que deben valorar, recomendar y derivar a los pacientes para programas de ejercicio.

A continuación se muestran los pasos propuestos por la ACSM y se detalla la derivación.

Paso 1: Valoración (Assesment)

Valorar la actividad física como un signo vital con una periodicidad regular y a lo largo de toda la atención oncológica. Además, si le preguntamos al paciente por la actividad física en cada visita, comprenderá que es algo importante para su recuperación y manejo de síntomas. 

Paso 2: Recomendar (Advise)

Los médicos pueden aconsejar a los pacientes que aumenten la actividad física si actualmente no están alcanzando los niveles de actividad recomendados, lo que lleva a derivaciones.

Paso 3: Derivar o remitir (Refer)

Los oncólogos  juegan un papel vital al decirle al paciente que es importante hacer ejercicio e indicarlos en la dirección correcta para que esto suceda. La clave está en derivar a la programación de ejercicio adecuada. De ser necesario, con un profesional sanitario para la estratificación del riesgo y la detección temprana de los efectos adversos relacionados con el tratamiento. Para saber cuándo es necesaria la supervisión sanitaria, se ha establecido la siguiente guía.

Cuando el oncólogo sabe que el paciente NO puede realizar ejercicio sin supervisión, no lo sabe, o no se siente capacitado para valorarlo:

  • El paso 2 será recomendar un programa de rehabilitación física donde lo pueda valorar un profesional sanitario.
  • El paso 3 será derivar al fisioterapeuta.

Las características de este programa son las siguientes:

Ejercicio supervisado (ejercicio terapéutico).

  • Dirigido por profesionales sanitarios con experiencia en el uso terapéutico del ejercicio (Fisioterapeuta).
  • Determinado por el estado clínico del paciente.
  • Objetivo general: Mejorar progresivamente la condición y la función física del paciente con cáncer y el superviviente en todos los puntos a lo largo del proceso oncológico.
  • Objetivo durante el tratamiento: Minimizar los efectos secundarios relacionados con el tratamiento y el deterioro funcional.
  • Objetivo tras el tratamiento: optimizar la recuperación del funcionamiento físico a un nivel que permite al superviviente participar en actividades de la vida diaria y participar en la comunidad en general, incluido el mantenimiento a largo plazo del ejercicio regular en entornos comunitarios.
  • Perfil de pacientes: Pacientes con comorbilidades o discapacidades físicas relacionadas con el cáncer, aquellos en riesgo de desarrollar estas afecciones y aquellos que requieren un programa individualizado para abordar un resultado terapéutico específico

Se deben realiza valoraciones de la capacidad física y de la función, tanto al inicio como a lo largo del programa, integrando también cuestionarios para monitorizar el estado de salud, el progreso del paciente y valorar  la efectividad de la intervención (más info para pacientes aquí)

En los casos en los que el paciente sí puede realizar ejercicio sin supervisión, se le recomendará aumentar los niveles de actividad física. Para ello, se derivará al mejor programa comunitario que haya disponible.

Las características de este programa son las siguientes:

  • Programas comunitarios
  • Aquellos realizados en gimnasios municipales, centros de ocio, organizaciones benéficas locales; y gimnasios privados.
  • Es seguro para el paciente la realización de ejercicio sin supervisión sanitaria.
  • No contempla ninguno de los objetivos del ejercicio terapéutico.

Y por último:

Paso 4: Compromiso.Cambio de conducta y preferencias del paciente (Engagement).

Se debe tener en cuenta factores como la confianza, la autoeficacia, el apoyo del cuidador y los factores psicológicos (depresión, ansiedad) al elegir recomendaciones de programación de ejercicios que puedan generar un cambio de comportamiento real y duradero.

Toda la información ha sido obtenida de:

Exercise is medicine in oncology: Engaging clinicians to help patients move through cancer. CA Cancer J Clin. 2019 Oct 16. doi: 10.3322/caac.21579.

Enlace texto completo: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.3322/caac.21579

IG: https://www.instagram.com/p/B4XlW5sorWg/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *