Cáncer de Mama

Recuperando la función del brazo tras el cáncer de mama ¿es posible mejorar?

Entre los tratamientos del cáncer de mama cabe destacar la cirugía. El tipo de cirugía puede variar desde la extirpación localizada del tumor (tumorectomía), hasta la extirpación completa de la mama (mastectomía), pasando por la eliminación de parte de los ganglios linfáticos (linfadenectomía) o incluso todos los ganglios linfáticos que se encuentran situados en la axila.

Según el tipo de cirugía y del propio paciente, se producirán ciertas limitaciones de la movilidad y pérdida de fuerza. A todo esto, se le suma la incertidumbre sobre qué podemos hacer y qué no, y sobre todo el miedo a la aparición del linfedema.

Es importante que sepas que la Fisioterapia es una disciplina sanitaria fundamental para la recuperación de la función del brazo. No sólo mediante la terapia manual para el tratamiento del tejido (por lo que somos más conocidos los fisioterapeutas), sino sobre todo por el Ejercicio Terapéutico.

La Fisioterapia en este caso distingue entre 2 tipos de ejercicios: aquellos dirigidos específicamente al brazo operado, y aquellos que forman parte de un programa para aumentar tu capacidad general, incluyendo el brazo.

a) Ejercicios para el brazo: Estos ejercicios incluyen ejercicios tras la cirugía, movilización precoz, ejercicios activos para la prevención del linfedema, etc.

b) Ejercicios para aumentar la capacidad: Este tipo de ejercicio incluye el entrenamiento con pesas de manera totalmente individualizada: el fisioterapeuta tendrá en cuenta la movilidad de tu brazo, la existencia de otras patologías, tu estado físico y de salud general, tus objetivos y prioridades, estilos de vida, etc.

Uno de los principios del ejercicio es el de especificidad. Es decir, mejoras aquello en lo que haces. Por ejemplo, está bien que camines, pero eso no mejorará la fuerza de tu brazo. Está genial que cojas la bicicleta, pero eso no mejorará la movilidad de tu hombro.

Si es tu caso, si te han operado de cáncer de mama y ves que la pérdida de función de tu brazo no te deja seguir con tus actividades incluso estás menos activa y has dejado de hacer cosas, pide ayuda a un fisioterapeuta para revertir ese estado. Piensa que dejar de usar tu brazo hará que te muevas menos y seas más sedentaria, lo cual es perjudicial para tu salud (puedes ver aquí los beneficios de la actividad física).

Y tú: ¿estás dentro o fuera del círculo?

Recuerda SIEMPRE: ¡Abraza el movimiento!

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Cáncer de Mama

10 cosas sobre el linfedema asociado al cáncer de mama

¿Qué tal si aprendemos 10 cosas sobre el linfedema asociado al cáncer de mama?

  1. Qué es: es una enfermedad crónica que se caracteriza por un aumento de la acumulación de líquido linfático en el cuerpo, que conlleva edema, inflamación crónica y fibrosis.
  2. Tipo: Por insuficiencia mecánica: aunque la cantidad de líquido linfático es normal, falla el sistema linfático. Además, es secundario: aparece como consecuencia de una lesión u obstrucción del sistema linfático.
  3. Pacientes afectadas: Afecta aproximadamente a un 21,4%  de las pacientes
  4. Por qué ocurre: Como consecuencia del tratamiento. Por ejemplo, la cirugía conlleva extraer parte o todos los ganglios linfáticos de la axila, y la radioterapia puede dañar los vasos linfáticos más superficiales
  5. Síntomas: rigidez, pesadez, dolor y/o alteración de la función de la extremidad. Conforme avanza el linfedema, también puede producirse acumulación de tejido graso y fibrosis.
  6. Consecuencias: Se ve afectada la calidad de vida, incluso causar depresión y ansiedad, además de limitaciones físicas, dolor, incomodidad y alto riesgo de infección.
  7. Factores de riesgo: Relacionados con el tipo de tratamiento (extirpación de ganglios, radioterapia, quimioterapia) y con las características del paciente (índice de masa corporal elevado, complicaciones tras la cirugía, hipertensión, sedentarismo). Para conocer más detalles clica aquí.
  8. Prevención: Mediciones del brazo antes de la cirugía, seguimiento tras cirugía en mujeres en riesgo uso de medias compresivas suaves junto con ejercicios activos en algunas pacientes.
  9. El gran mito: Se recomienda como pauta general evitar actividades con el brazo afecto para prevenir el linfedema, un mito que la ciencia desmontó hace más de 20 años. Las pautas deben ser PERSONALIZADAS.
  10. El ejercicio: Está demostrado científicamente que el ejercicio físico, incluyendo pesas, no aumenta el riesgo de padecer linfedema ni lo empeora en quien lo padece, siempre que sea SUPERVISADO y PROGRESIVO.

Si no sabes cómo comenzar, acude a tu fisioterapeuta.

Y recuerda: abraza el movimiento.

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